La verdad que mi intención al empezar este blog era escribir una entrada cada semana ya que me sirve para sentarme un rato y reflexionar, cosa que hoy en día es difícil si no te lo propones realmente. Y eso me ha pasado, uno se deja envolver por la rutina diaria y no encuentra tiempo para poner sus ideas en orden.
Pero para eso están los amigos, para recordarte que no dejes de escribir. Y es que a uno le llena de alegría saber que sus líneas tienden puentes para, por lo menos, tener otros puntos de vista y poder elegir cómo queremos vivir que al final es de lo que se trata.
Hoy me gustaría hablar precisamente de esto, de las distintas opciones que tenemos para ver y consecuentemente afrontar la vida.
Obviamente sólo tenemos un par de ojos con los que observar pero tenemos un cerebro que es cómo un prisma y con el cual podemos elegir con cuál de todas esas posibles visiones nos quedamos. Yo creo que en la vida hay muy pocas cosas objetivas y esto es un factor que podemos utilizar a nuestro favor o en nuestra contra.
Todos conocemos personas optimistas, que son ni más ni menos que aquellas que en su prisma cerebral deciden quedarse con la visión que más les conviene, con la positiva, y personas pesimistas, que son aquellas que se quedan con esa visión negativa que todo prisma ofrece.
Muchas personas piensan que uno ya nace optimista o pesimista pero esto no es para nada cierto. Todos tenemos la opción de elegir con qué cara del prisma queremos ver. Lo que sucede es que no podemos estar constantemente eligiendo el cristal por el que queremos mirar y al final nuestro cerebro crea automatismos o lo que es lo mismo nuestro inconsciente.
Lo que sí que es cierto es que cada persona se va formando a lo largo de su vida este inconsciente que en muchas ocasiones actuará en lugar de su "yo" consciente pero el kit de la cuestión es que este inconsciente se va nutriendo de actos que en su día fueron conscientes. Con esto quiero decir que el inconsciente es moldeable.
Como he comentado antes todos conocemos personas optimistas y personas pesimistas y estaréis conmigo en que las primeras son más felices y "la vida les sonríe". Y esto es fácil de explicar. Una persona optimista disfruta más de los acontecimientos positivos de la vida y sufre menos con los negativos.
Yo además soy de la opinión que en esta vida recibes de lo que das. La energía, vibraciones e intensidad que desprendes te será devuelta antes o después.
Esto es conocido comúnmente como Karma y cada día estoy más convencido que este mundo se rige por ese flujo de energías y cada uno tiene la opción de elegir la que desprende.
https://www.youtube.com/watch?v=tq-zZdGO9BI
Antonio Damasio (neurólogo): "Creo que vale la pena ser optimista, y hay un motivo añadido: si eres optimista, generas felicidad en tu interior, y es posible que la crees en otros. Si eres pesimista, no tienes ninguna esperanza: estás completamente seguro de que perderás. Si hay donde elegir, elige la felicidad y el optimismo, ya que, por lo menos, existe una posibilidad."
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