He de decir que llevaba tiempo con este tema en mente, como no podía ser de otra forma. Y es que desde hace cinco años que buena parte de nuestra mente está ocupada en digerir (y están siendo digestiones pesadas, muy pesadas) día tras día noticias que no ayudan a uno a querer levantarse de la cama.
¡Sí! Como bien imagináis todos, hoy quería tratar un tema tan desgraciadamente actual como es la crisis global que nos afecta a una gran mayoría de la población mundial.
En mi opinión, lo primero que hay que hacer ante una situación de crisis es buscar los problemas que la causaron para así, poder encontrar soluciones que terminen con ella. El caso es que, hoy por hoy, me atrevería a decir que el análisis de la problemática ha sido erróneo, o mejor dicho no del todo profundo. Yo soy de la opinión que cuando uno se pone a reparar algo es mejor mancharse y arreglarlo bien, de manera que en un futuro no vuelva a haber fallos o por lo menos, no ese mismo fallo.
A estas alturas de la película está más claro que el agua, que el detonante de esta crisis que estamos padeciendo ha sido la explosión de una burbuja financiera que era insostenible.
Lo que deberíamos preguntarnos ahora es qué nos ha hecho llegar a esta situación de la cual, por activa o por pasiva, somos la gran mayoría de nosotros cómplices. Con esta sentencia no quiero quitar responsabilidades a los dirigentes de grandes firmas financieras que han jugado con nosotros como marionetas, ni a dirigentes de gobiernos que, en una más que dudable pretensión de querer representar los intereses del pueblo que en su día les votó, han dejado hacer y deshacer a sus anchas a dicho reducido grupo de dirigentes.
Desde mi humilde opinión me atrevo a decir que la avaricia y la falta de compromiso nos han llevado a esta situación.
Creo que a día de hoy, más que nunca, tenemos bastante claro que "la avaricia rompe el saco". Y ahora mismo estarás pensando en todos esos altos cargos, directivos, presidentes, consejeros y demás "personajes" que se han lucrado y, muchos se siguen lucrando, con chanchullos, estafas, mentiras y todo tipo de actos repulsivos. Pero ¿te has planteado alguna vez hasta qué punto estamos implicados los ciudadanos de a pie en este entramado?
Y es que, normalmente, dos no bailan si uno no quiere. Con esto os quiero transmitir que cada uno tiene más poder del que cree para, por lo menos, vivir coherentemente con uno mismo. Pero muchas veces por pereza o falta de compromiso nos dejamos llevar por una ola de la que no queremos formar parte.
Yo creo que solo desde la coherencia y el compromiso se pueden alcanzar los cambios deseados.
Y es que, normalmente, dos no bailan si uno no quiere. Con esto os quiero transmitir que cada uno tiene más poder del que cree para, por lo menos, vivir coherentemente con uno mismo. Pero muchas veces por pereza o falta de compromiso nos dejamos llevar por una ola de la que no queremos formar parte.
Yo creo que solo desde la coherencia y el compromiso se pueden alcanzar los cambios deseados.
Cecile: "If I can't be a part of the solution, I'm a part of the problem"